Cuba: el país que nos acoge
En Cuba VIVÍ (cinco días)
El primero me enamoré de una calle. El segundo fue una conversación la que me dejó sin palabras. El tercero descansé; y en la playa compartí un secreto. ¿El cuarto? Ese jamás lo olvidaré (lo prometo), ni el quinto. Pero así es visitar Cuba: te aseguro que no es un destino cualquiera.
Porque es un país lleno de matices. Por la cercanía de sus gentes, la belleza de sus rincones. Por sus colores. Porque tan pronto descansas en sus playas de arena blanca, como vives una aventura en el profundo verde de su selva. Por su facilidad para sorprender, para hacer estrictamente felices a sus visitantes.
Y es que Cuba tiene un “no sé qué” de los que enganchan. Una especie de energía que te empuja a vivir cada instante y olvidarte del resto,. A sentir el presente por encima de todas las cosas, de todas las preocupaciones. Y eso, creedme, es casi un ejercicio terapéutico; es como un bálsamo.
Por eso hoy sólo pienso en volver. Para soñar despierto en La Habana Vieja, y sumergirme de nuevo en la historia de Santiago, o en los colores de Trinidad. Para perder la noción del tiempo en Cayo Coco, y contar cada minuto de carrera en la Titan Tropic. Porque sería insoportable no volver a pisar el valle de Viñales, o no repetir aquella aventura en Villa Clara. Por todo eso; porque es un lugar que enamora: Nos vemos en Cuba.

